Septiembre tiene algo de comienzo.

Terminan las vacaciones, regresan las rutinas, las tardes empiezan poco a poco a acortarse y el armario también comienza a cambiar. Todavía quedan días de sol y temperaturas agradables, pero el otoño empieza a hacerse notar y volvemos a mirar esas prendas que durante meses habían quedado guardadas.

Es también un buen momento para hacerse una pregunta: ¿está nuestro armario preparado para la nueva temporada?

Porque quizá aún sea pronto para ponerse un abrigo de piel. Pero precisamente por eso septiembre puede ser uno de los mejores momentos para elegirlo.

¿Por qué comprar una prenda de piel antes de que llegue el frío?

Cuando pensamos en un abrigo de piel solemos hacerlo cuando las temperaturas ya han bajado. Sin embargo, elegir una buena prenda requiere algo más que esperar a tener frío.

Septiembre y las primeras semanas del otoño permiten hacerlo con calma: conocer diferentes pieles, probar diseños, estudiar qué colores encajan mejor con nuestro armario y encontrar una pieza que realmente responda a nuestro estilo.

Una buena prenda de piel no debería ser una compra impulsiva para solucionar una semana especialmente fría. Es una elección pensada para acompañarnos durante muchos inviernos.

Elegir con tiempo también permite personalizar

Una de las diferencias entre comprar una prenda producida en serie y acudir a una peletería especializada está precisamente en las posibilidades de elección.

El largo, el volumen, la silueta o determinados acabados pueden hacer que dos prendas confeccionadas con una misma piel resulten completamente diferentes.

Por eso, adelantarse al invierno permite valorar cada detalle y encontrar una pieza que no solamente siente bien, sino que se adapte realmente a quien va a llevarla.

Septiembre no significa todavía grandes abrigos

Prepararse para el otoño tampoco implica pasar directamente de una camiseta de verano a un gran abrigo.

La peletería ofrece prendas perfectas para ese periodo intermedio en el que las mañanas y las noches empiezan a refrescar, pero todavía disfrutamos de temperaturas suaves durante buena parte del día.

Ante: uno de los grandes protagonistas del entretiempo

Pocas materias encajan tan bien con el comienzo del otoño como el ante.

Chaquetas, cazadoras y prendas ligeras permiten introducir de nuevo la piel en el armario sin necesidad de esperar al invierno. Sus tonos naturales, además, combinan especialmente bien con vaqueros, camisas, vestidos y los colores tradicionalmente asociados a esta época del año.

Es una manera sencilla de comenzar la transición entre temporadas.

Chalecos y prendas ligeras

También es el momento de recuperar piezas que permiten jugar con las capas.

Un chaleco de piel sobre una camisa, un jersey fino o incluso un vestido puede transformar un conjunto sencillo y, al mismo tiempo, resultar práctico cuando empiezan a bajar las temperaturas.

La piel no tiene por qué aparecer únicamente cuando llega el frío intenso.

Sacar las pieles del armario después del verano

Septiembre también es el momento de reencontrarnos con las prendas que ya tenemos.

Después de varios meses guardadas conviene observarlas antes de comenzar a utilizarlas: comprobar su tacto y flexibilidad, revisar el forro, asegurarse de que no existen pequeños desperfectos y comprobar que siguen adaptándose a nosotros como lo hacían la temporada anterior.

Una prenda antigua puede tener una nueva temporada por delante

También puede ocurrir que al volver a probar un abrigo descubramos que ya no nos representa.

Quizá el largo resulte excesivo, el corte haya quedado demasiado clásico o simplemente nuestra manera de vestir haya cambiado.

Eso no significa necesariamente que haya llegado el momento de desprenderse de él.

Una de las grandes ventajas de una buena prenda de piel es su capacidad para ser arreglada, adaptada e incluso transformada. Un abrigo largo puede convertirse en una chaqueta; una pieza heredada puede adquirir una silueta más actual; y una prenda que llevaba años sin utilizarse puede volver al armario completamente renovada.

Una buena piel está pensada para más de una temporada

Cada septiembre aparecen nuevas tendencias. Colores que llegan, siluetas que cambian y prendas que unos meses después dejan paso a las siguientes.

La buena peletería funciona de otra manera.

Una prenda bien elegida puede actualizarse con la forma de combinarla y acompañarnos durante muchos años. Esa durabilidad es precisamente una de las razones por las que merece la pena dedicar tiempo a escogerla.

Comprar menos y elegir mejor

Frente a un consumo basado en renovar continuamente el armario, existe otra manera de entender la moda: invertir en menos prendas, pero buscar calidad, posibilidades de reparación y una vida útil prolongada.

La artesanía tiene mucho que decir en esa forma de consumir.

Conocer cómo se ha confeccionado una pieza, poder mantenerla, repararla o transformarla con el paso de los años cambia por completo nuestra relación con ella.

El otoño empieza antes de que llegue el frío

No hace falta esperar al primer día realmente frío para pensar en la nueva temporada.

Septiembre es tiempo de volver, ordenar, recuperar prendas y también elegir aquello que queremos que nos acompañe durante los próximos meses.

En Ramiro Guardiola, cada nueva temporada es una oportunidad para descubrir diferentes pieles, diseños y posibilidades, pero también para volver a mirar las prendas que ya forman parte de nuestro armario y descubrir qué podemos hacer con ellas.

Porque preparar el invierno no consiste únicamente en abrigarse cuando llegue el frío.

A veces empieza mucho antes: eligiendo con calma una prenda que queremos seguir llevando muchos septiembres más.

Descubre el Taller de Peletería de Ramiro Guardiola en Claudio Coello 17, Madrid.

04 septiembre 2026